Los Políticos

Debe ser envidia

Por: Salvador Muñoz

Permita el lector que hable de Envidia…

Pero por favor, no me malinterprete… en primer lugar, porque no pienso hacer un sesudo análisis de este sentimiento o pecado capital que anida en la entidad humana. Realmente quiero hablar de purititita envidia. ¿Me explico? Vamos, estoy respirando por la herida en estas líneas que usted lee.

Y le pido nuevamente que por favor, no me malinterprete, porque al final de cuentas, soy tan humano como usted, como mis compañeros de trabajo, como el señor o la señora que espera pacientemente el camión, como el muchacho que guarda en cajas o bolsas la despensa que uno compra… es decir: Tan humano como casi cualquier persona…

Si lo notó, ese “casi” es parte de lo que le pretendo hablar, mi purititita envidia…

Cuando hago esa excepción con el “casi”, no puedo dejar de pensar en un alto porcentaje de políticos encasillados en funcionarios públicos, gobernadores, alcaldes, presidente, senadores y diputados, entre otros miembros de esta fauna motivo de mi envidia.

¿No le ha pasado que cuando se la pasa “critica y critica” a alguien, al final se da cuenta que es porque realmente hay algo en esa persona que le incomoda, que le hace sentir mal, que tiene eso que usted no?

Por ejemplo: Podemos criticar al vecino que nunca paga el agua… pero usted sí la paga… y viéndolo desde una perspectiva envidiosa, él tiene ese dinero que usted ya no ¡porque lo usó para pagar el agua! Y critica su morosidad pero realmente le molesta no tener los cojones de su vecino para también no pagar el agua… si así lo hiciera, en una de ésas, ¡hasta serían buenos amigos! Pero mientras, deja que la envidia a través de la crítica se apodere de usted…

Pues creo que así me pasa cuando critico a los políticos con sus carros de lujo, del año, último modelo; sus trajes, sus corbatas, su calzado Ferragamo y su camisa Hermenegildo Zegna; sus viajes por el mundo, ya sean con su familia, o de sus hijos… critico sus casas, sus mansiones, sus terrenos porque sé que el único lote que voy a tener, y eso si tengo suerte, será en el panteón… Y por si fuera poco, ¡la gota que derramó mi envidia! Los diputados locales han de llevarse al final de su función de “legisladores”, cada uno de los 50 que calientan una curul en Encanto (nótese cómo habla mi envidia), ¡la suma de 800 mil pesos!

Que dicen que por ahorro, que por aguinaldo y no sé qué otra cosa… realmente poco importa saber el porqué se los dan.
Mi envidia crece más cuando pienso: ¿Es justo que se lleven 800 mil pesos por habernos “representado” durante tres años (el entrecomillado es parte de esa envidia maldita que me corroe)?

La respuesta más lógica y elemental en un cerebro invadido por la envidia es: ¡NO!

¿Por qué? ¿Se lo ganaron? ¿Me satisface su trabajo como legisladores? ¿Creo que hicieron algo por mí? ¿Qué Ley percibo que me haga sentir bien, seguro, protegido? ¿La Ley Anti-Twitter?

Si se analizara su función, en términos fríos y envidiosos, podría decir que quien les hizo realmente el trabajo como legisladores fue Javier Duarte de Ochoa, quien en dos años presentó más iniciativas que cualquier diputado, que se supone, ésa es la chamba de quienes se van a llevar 800 mil pesos…

Lo más increíble es que Chiquinando Yunes Márquez haya presentado más propuestas y nadie, del PRI o de otro partido que no sea el PAN, lo superó ¡y eso que ya tiene rato que dejó el Congreso.

Luego entonces: Desde lo más profundo de mi envidia enconada en mi ser, pregunto lector: ¿De verdad cree que nuestros diputados se merezcan 800 mil pesos de salida por sólo calentar su curul, levantar su dedito (puede que usen tablero, pero es más despectivo tacharlos como “levantadedos”) y llevársela de muertito en tres años?

Desde la perspectiva simple de quien escribe (no sé usted, lector), insisto: ¡NO! Pero por Ley, sí… por derecho, sí…
La Ley dice que deben recibir su aguinaldo… hicieron un ahorro, y van a recibir una lana extra… por eso mi envidia.

Envidia porque sinceramente, no percibo su trabajo (mucho menos su salario)… pero no me extraña de mi Veracruz, donde nuestros diputados poco legislan; donde el gobernador, hace el papel de legislador cuando se le paga para que hiciera el papel de Gobernador ¡y no lo hace!

Sí, debe ser envidia a mis políticos… sólo de esa manera se entiende que escriba así.