En Contraste

Oscar Coria Reyes
Oscar Coria Reyes

México “guadalupano”

Con el inicio del mes de diciembre los mexicanos, en su gran mayoría, visualizamos las fiestas decembrinas y el fervor “guadalupano” como lo prioritario olvidándonos por completo de otros temas como la crisis, desempleo, inseguridad, manifestaciones o reforma legislativa.

Durante los primeros doce días el fervor guadalupano esta en todo su auge. En todos lados vemos adornos y “manifestaciones” de fe con las procesiones que ponen en caos todas las ciudades del país por el nivel de tráfico y embotellamientos que generan.

Podemos observar como las procesiones compiten por adornar mejor sus autos o por verse mejor vestidos con disfraces o adornos que hagan mención a la Virgen del Tepeyac, de igual manera en las carreteras podemos ver cientos y miles de personas en largas peregrinaciones a la Basílica en la capital del país, hacia Juquila en el vecino estado de Oaxaca o hacia donde según su “fe” los lleve a procesarla.

Tal es el fervor “guadalupano” sumando al desinterés por los asuntos de interés nacional, que estas son las fechas preferidas por nuestros gobernantes y legisladores para la presentación de informes de gobierno, comparecencias, iniciativas y reformas de ley, que para el grueso de la población pasan completamente desapercibidas. Permitiéndoles realizarlas a sabiendas de que la población estará más preocupada por sus compras navideñas o su deseo de procesar su fe que de ver aquellas situaciones que nos afectaran o beneficiaran directamente en nuestra economía y nuestro estilo de vida a partir del próximo año.

Tan es así que este mes de diciembre, los senadores y diputados nos han “regalado” sendas reformas, con la complicidad en todas del PRI, partido verde y nueva alianza, con la complicidad en algunas del PRD, PAN y otros. Reformas que vendrán a cambiar drásticamente la vida política, económica y social de nuestro país.

Por un lado la reforma fiscal que genera nuevos impuestos, por otro la política que desaparece al IFE y crea al Instituto Nacional de Elecciones con un alto costo económico y político para el país, y. la ultima la energética aprobada ya por Senadores y Diputados la cual abre las puertas a la inversión privada y aun cuando establece que el petróleo sigue siendo de los mexicanos, no especifica a la población, que solo es propiedad de los mexicanos cuando está en el subsuelo, es decir, cuando no vale nada, y que la extracción, producción y comercialización ya la podrán hacer particulares.

Dichas reformas de fondo, constitucionales, hacen de México un blanco de todos los noticieros en el mundo, los cuales, tras un monitoreo en redes sociales, señalan su sorpresa de que los mexicanos aceptamos cualquier reforma sin oponernos a nada, que no hay manifestaciones ni grandes movilizaciones, siendo que el resto del mundo, por reformas mucho menos importantes y trascendentales, miles salen a las calles a protestar y defender sus derechos.

Es por ello que surgen muchas voces que preguntan “donde está la sociedad mexicana alzando su voz”, la respuesta es simple, está demostrando su fervor.

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