Fuera de Foco

SilviaHistorial delictivo de “Trepín” Ruiz

Por: Silvia Núñez Hernández

En el estado de Veracruz, es el lugar donde la “capacidad” y “eficiencia” se define como aquel que ha logrado ser más ágil para desviar los recursos del erario público a sus cuentas personales y las de sus jefes. Indudablemente un fraude no se orquesta sólo, es decir, un individuo no puede robar a manos llenas e irse “al monte” –como popularmente se dice- con el motín y no compartir el dinero con quién le permite estar en tan privilegiado puesto. Por lo tanto, el endeudamiento en el Sistema de Agua y Saneamiento (SAS) tuvo que haber sido perpetrado a través de José Ricardo Ruiz Carmona junto con altos funcionarios del gobierno estatal.

Este hecho, es el que justifica y da respuesta a la pregunta que en este momento nos hacemos todos los veracruzanos ante la inequívoca decisión –una más- de Javier Duarte de Ochoa de premiar a un ladrón –como lo es el ex director de SAS- a acceder nuevamente a la vida pública convirtiéndolo en subsecretario en la Secretaría de Desarrollo Social estatal (Sedesol), dependencia donde se maneja mucho dinero y que sabemos, este no tendrá ningún problema de robar a manos llenas.

Supuestamente el ejecutivo estatal hace dichos cambios, por los actos de corrupción tanto del hoy ex Oficial Mayor de la Secretaría de Educación Veracruz, Édgar Spinoso Carrera y de Gabriel Deantes Ramos, ex subsecretario de la Secretaría de Finanzas y Planeación (Sefiplan) –los cuales deberían de estar en la cárcel y no gozando de la libertad- originando con todo ello, sólo abrirle la puerta tanto a José Ricardo Ruiz Carmona y a la ex panista, Xóchitl Tress viuda de Barradas, otra que demuestra con este acto, pisotear la memoria de su difunto esposo Gregorio Barradas Miravete, -asesinado en Rodríguez Clara el 8 de noviembre del 2010- donde ronda la sospecha que fueron personajes priístas quienes estuvieron detrás de dicho crimen.

Para los veracruzanos, resulta una burla y agravio de parte de Javier Duarte de Ochoa, que ponga en el esquema político a un sujeto que sólo originó un atroz detrimento al organismo regulador de agua en la conurbación Veracruz-Boca del Río-Medellín de Bravo. Este acto se puede considerar en serio, como odiar a Veracruz y a sus habitantes.

El enriquecimiento de José Ricardo Ruiz Carmona, lastima no tan sólo a los ciudadanos, sino también al medio ambiente, pues uno de los padecimientos más graves que sufre la conurbación, es por nula administración en el Sistema de Agua y Saneamiento por parte de “Pepin” Ruiz, la cual ofrece un pésimo servicio a los usuarios al distribuir agua no potabilizada a causa de la contaminación del Golfo de México, lagunas, la reserva ecológica de Tembladeras y ríos, al arrojar sin tratamiento las aguas negras procedente de la mancha urbana.

El alcalde de Boca del Río, Miguel Ángel Yunes Márquez –el único que está literalmente exigiendo cárcel a éste ávido personaje- ha declarado que son 215 millones de pesos de deuda a proveedores lo que heredó al SAS, José Ricardo Ruiz Carmona, sin considerar a cuánto asciende la deuda a la Comisión Federal de Electricidad y como también hacerle una revisión del hurto que realizó por el pago anticipado de este año por el pago de los ciudadanos por el servicio de agua y alcantarillado.

Los veracruzanos consideramos que Javier Duarte de Ochoa debió reflexionar sobre decisión y revisar el historial negro del ex director del SAS. Como la investigación que realiza el Juzgado Cuatro de Distrito [Expediente 720/2011] de la Procuraduría General de la República (PGR) por su presunta implicación con el crimen organizado.

Se cuenta, que toda esta acusación nació luego de la línea de investigación que seguía la dependencia y el Ejército Mexicano a actores delincuenciales cobijados desde el gobierno de Fidel Herrera Beltrán y apachado aun por parte del actual gobernante, Javier Duarte de Ochoa. En dichas indagatorias condujeron al corralón de José Ricardo Ruiz Carmona, donde se detuvo a Daniel Gómez López, Zindy Percy González Nájera, Mariano Gómez Uscanga, Evencio García Sorcia y José Arturo Ruiz, quienes resultaron ser ex empleados de este funcionario, los cuales ya lograron su libertad el 09 de marzo del 2014.

La historia de esas detenciones, se centra a como siguiendo la línea de investigación, la PGR llega a instaurar un operativo en el corralón propiedad de José Ricardo Ruiz Carmona alias “Pepín” asegurando tres vehículos, uno de ellos, resultó haber participado en secuestros y en los otros, haber localizado un arsenal de armas de uso exclusivo militar y un gran número de cartuchos útiles.

El 26 de julio del 2011, la PGR informaba a través de un comunicado de prensa sobre el arraigo de dichas personas, pues aluden tener elementos suficientes para procesarlos por delincuencia organizada. En el comunicado aludía lo siguiente:

“Al momento de su detención, a los ahora arraigados les fueron asegurados mil 218 cartuchos, seis armas largas, 43 cargadores y tres vehículos, mismos que fueron trasladados a las instalaciones de la SIEDO, a disposición de la autoridad ministerial”

El 10 de enero de 2014, el juez quinto de distrito logró la condena absolutoria en contra de los detenidos, pero es el Ministerio Público quien revoca dicha resolución, logrando la liberación el pasado 09 de marzo del 2014 por parte del Segundo Tribunal Unitario del Séptimo Circuito.

José Ricardo Ruiz Carmona no fue detenido por dicho hecho, luego de tramitar un amparo que le permitió gozar de la libertad y continuar enriqueciendo en el SAS. Es importante señalar, que Javier Duarte de Ochoa ha hecho todo lo que está a su alcance para proteger a este funcionario, que pese a todo el manto de corrupción que mantiene en su entorno, ahora hasta le confía un puesto de vital de importancia como lo es la Sedesol.

Obviamente, el ejecutivo estatal ya está acomodando a sus más siniestros personajes con miras a las elecciones del 2015. Está consciente que para poder salir bien librado en ellas, el Partido Revolucionario Institucional (PRI), tiene orquestar un avasallador fraude electoral, para poder robarse nuevamente las elecciones. Dicho partido ya no convence ni a las madres de los priístas, por lo tanto, tendrá que implementar una maquiavélica estrategia para lograr seguir enquistado en el poder.