El Disfraz

ferriz_epn_140714Pedro Ferriz de Con
@PedroFerriz

Corea del Norte, Venezuela, Arabia Saudita, Irán, Kuwait, Nepal, Buthan, Myanmar se describen como países donde se ejerce el AUTORITARISMO. Nada de lo que hacen sus sistemas puede ponerse en duda. Su historia, desencuentro social y consecuente sufrimiento se han hecho evidentes y sólo bastaría meterse en el detalle para aquilatar la profundidad y consecuencias que el ejercicio así del poder, puede traer como resultado.

Un régimen autoritario es aquel que recurre a la represión y otros métodos forzosos para ejercer su voluntad sobre la población. Es principalmente caracterizado por su carácter autocrático y su tendencia a limitar las libertades personales.

Cuando un régimen autoritario es ejercido hasta el extremo, resulta de una aplicación tan contundente que ni siquiera aparece como tal. Su mejor disfraz es vestido de piel de oveja con aromas de democracia plena y manifiesta voluntad de todos los elementos que integran a la oprimida sociedad contenida en su esquema.

Siendo el AUTORITARISMO sordera, entonces parte de su pleno ejercicio tendrá que ver, si pretende ser sutil, con una aplicación TERSA de su opresión manifiesta.

La dictadura perfecta como alguna vez el Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa describiera a la “democracia mexicana” aplica a la perfección con mi intento de descripción de lo que sería un autoritarismo sagaz. Ese que se da, sin acusar recibo de las consecuencias de la aplicación creciente de la opresión de la que somos víctima.

Todo sistema democrático lo es, en la medida que acoge con entusiasmo el contrapeso a su mandato. Disentir es el ejercicio libre de no estar de acuerdo con un régimen de autoridad. Aparentar tolerancia al contrapeso, es la mayor “cualidad” de un sistema AUTORITARIO disfrazado.

Esa elocuencia casi cándida que constante habla del respeto a las libertades civiles, empezando con aquellas del libre pensamiento y entonces expresión, se ven acotadas por el tamaño de la mecha de aquel que ejerce la autoridad. El autoritario, por más que finja, acaba sucumbiendo a su genoma, condición irrenunciable que se muestra cada día más evidente con el paso del tiempo.

En México, las libertades sociales han vivido una gráfica vital variable… A veces éstas fueron ejercidas en plenitud, en otras, oquedades oscuras arrastraron y arrastran esa natural pretensión al terreno de lo ilusorio. Lo curioso que nos sucede es que cuando perdemos las libertades, no mostramos ni dolor ni extrañeza. Simplemente asumimos el advenimiento del fenómeno como parte de un entorno natural. En automático se empiezan a dar muestras de mansedumbre, sometimiento, alabanza y justificación a toda acción -soterrada o no- de los dueños del poder.

Todo esto arrasa al intelecto y sumerge el desarrollo, la justicia y las genuinas decisiones colegiadas de grupos bien intencionados de nuestro estrato PENSANTE.

En otros tiempos, el AUTORITARISMO a rajatabla eliminaba a sus detractores. Se ponía en evidencia sin ocultar su esencia. Hoy, el esquema se ha sofisticado. Lamento la nueva estrategia de su expresión. El régimen presente -todos lo sabemos- es autoritario, pero emplea matices para su aplicación. Valga entonces una nueva definición: Autoritarismo sutil, sería su nuevo nivel. Un disfraz grotesco. Bochornosa forma que avergüenza a la mediana inteligencia de los que estamos aptos a entender.

La vacuna a este momento, es de aplicación dolorosa. Implica “plantar la cara” ante su arrastre. Reaccionar contra lo que ofende, no implica apocamiento. La flama de lo libre nunca se apaga con la intimidación.

La esencia del ejercicio autoritario pretende arrasar con valores universales y erradicar dignidades para luego imponer su esquema a conveniencia.

Preocupados estaremos todos, cuando desaparezcan voces discordantes al poder. Esto implicará que el tejido es todo cáncer, olvidando la cura de la sensatez.

Todo esto fue sintetizado por Confucio en una China intransigente: “El noble no da crédito a las palabras por la sola autoridad de quien las dice; tampoco rechaza la verdad aunque provenga de un ignorante”.

Si pensamos por momentos que México había superado el estigma de la intolerancia, tristemente llegó para asaltarnos, una pesadilla que nos habíamos propuesto nunca volver a soñar.

#revoluciondelintelecto

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