Fuera de Foco

JDO visitará a Morera

Por: Silvia Núñez Hernández

En donde tendrá la cabeza el gobernador del estado de Javier Duarte de Ochoa, que se tomará la “amabilidad” de gastar dinero de los ciudadanos veracruzanos y nuevamente viajar a la ciudad de México para llevar del expediente del caso de María Josefina Gamboa Torales, con la finalidad de presentárselo a la activista, María Elena Morera Mitre, presidenta de la Causa Común A.C. quien se interesó por la situación legal de la columnista y que el ejecutivo estatal a través de su cuenta de Twitter le “aclaró” que está “mal informada”.

Tanta es su interés por hundir a la periodista, que ahora el mismo Duarte se toma atribuciones que no le corresponden para intentar justificar sus actos arbitrarios y presentar las pruebas fabricadas por Enoc Maldonado Caraza, quien para sustentar su “trabajito” ordenó al perito de la PGJV, -quien se presentó ocho horas después del accidente- y sin aplicarle el alcoholímetro y negándose a realizarle la prueba de sangre que solicitó Maryjose Gamboa en un laboratorio privado de su elección, al advertirle que no confiaba en él de la dependencia, atropellando sus derechos determinó con sólo verla, que la periodista se encontraba en estado de ebriedad.

Previendo la perversidad gubernamental, familiares de la periodista visitaron la ciudad de México para presentarle a María Elena Morera Mitre el expediente completo del caso de María Josefina Gamboa Morales, donde se detalla día por día, las pruebas reales que la defensa de la columnista ha presentado ante el Ministerio Público y la forma de cómo el abogado del gobierno, Jorge Reyes Peralta presentó a sus supuestos testigos, quienes no pudieron jamás avalar el estado de ebriedad de la periodista, ni tampoco que esta manejara con temeridad su automóvil en el momento del accidente.

También le entregaron una crónica de los hechos, es decir, un informe detallado desde el día 12 de julio del 2014 cuando se protagonizó el lamentable accidente, las vejaciones de las que ha sido víctima; la forma de como la han torturado al no permitir que un médico le trate la lesión en las cervicales y la rectificación de la columna vertebral; la forma de cómo la sacaron del Hospital General de Veracruz en contubernio con el director general, Rafael de Jesús Picazo Figueroa; la forma de cómo la trasladaron del “Penalito” de Playa Linda hacia el Penal de Tuxpan, donde la maltrataron verbal y físicamente, y pese a tener una amparo federal para no ser trasladada, rompieron el documento oficial en su cara, burlándose y tratándola peyorativamente al referirse a ella como una “perra”.

Detalle a detalle hasta el día de hoy. Con ello, demostrar cómo el gobierno estatal canaliza todos sus recursos atropellando el debido proceso y alegando sobre una “temeridad” para conducir y un estado de “ebriedad” que hasta ahora no ha podido demostrar y que se encuentra sostenido sólo con alfileres.

Es alarmante que un gobernador de un estado se tome atribuciones que no le corresponden y tome un proceso penal de un ciudadano –pues ni a la Procuraduría General de Justicia le compete hacerlo- y lo manipule con la finalidad de influir en el debido proceso. Tampoco es ético ni congruente que el ejecutivo estatal intente convencer a la activista y tome como personal un caso que a todas luces está absolutamente manipulado.

¿Pues qué clase de gobernante tenemos?

¿No existe alguien que lo asesore y oriente que está actuando ilegalmente?

¿No se da cuenta que con su acción le da elementos a la activista, María Elena Morera de constatar que Maryjose Gamboa está en la cárcel por órdenes gubernamentales y es una presa política?

Si no se lo han dicho, espero lo hagan.

Megamarcha vs la impunidad

En el estado de Veracruz las manifestaciones se han convertido en “Pan Nuestro de cada día”. Han existido plantones y marchas de maestros, de trabajadores sindicalizados de empresas –como Tenaris-Tamsa-, de colonos de unidades habitacionales, de padres familia de diversos planteles educativos, como también de la misma sociedad exigiendo celeridad en las investigaciones derivadas de familiares desaparecidos y también en favor de colegas periodistas que han sido asesinados.

La causa de dichas protestas se ha generado por la falta de capacidad del propio gobierno estatal a través de la Procuraduría General de Justicia del estado, para solucionar de manera inmediata las controversiales situaciones que los ciudadanos actualmente padecen.

Seguidores de la columnista, María Josefina Gamboa Torales, hacen lo propio por su lado. Llevarán a cabo una megamarcha que iniciará desde el asta Bandera a partir de las 18:00 horas el viernes 12 de septiembre del 2014, con la finalidad de exigir a la autoridad federal que ya delibere y eche abajo la supuesta versión que el gobierno estatal fabricó en contra de la periodista donde se argumentaba que ésta manejaba en estado de ebriedad y a exceso de velocidad, cuando de manera imprudencial, José Luis Burela López cruzó el bulevar Miguel Alemán en el municipio de Boca del Río -pese a tener la posibilidad de utilizar el puente peatonal a pocos metros de donde ocurrió el accidente- donde perdiera la vida.

Determinando el juez federal que las pruebas que el gobierno del estado presentó por medio de su “colaborador”, el abogado, Jorge Reyes Peralta y las pruebas están plagados de irregularidades, entonces podrá concederle a la columnista no tener responsabilidad del suceso y determinar que desafortunadamente, el hoy occiso no tomó las precauciones debidas para cruzar dicha arteria.

Por no tener sustento legal las “pruebas” del gobierno de Javier Duarte de Ochoa -las cuales evidentemente han violado los derechos constitucionales de la columnista- la libertad de María Josefina Gamboa Torales se tiene que otorgar por parte del juez federal.

Actitud desafortunada, pero sobre todo falta de ética por parte del gobernante en turno, quien se está muy interesado en mantener a María Josefina Gamboa Torales en prisión derivado de su actividad periodística. Demostrando su intolerancia, su arbitrariedad y su falta de prudencia política para actuar en detrimento de una periodista, la cual su único “delito” –entrecomillado, porque no lo es- es haber participado en un lamentable accidente.