Fuera de Foco

silvia NuñezEl “tapón de boca” presidencial a Duarte

Por: Silvia Núñez Hernández

Una de las situaciones que más me divierten, es ver y constatar como un político tiene que comer “taco de lengua” sobre una situación a la cual no tiene injerencia ni poder alguno de poder decidirlo. La historia parte desde la solicitud que hiciese el senador panista, Fernando Yunes Márquez a Miguel Ángel Osorio Chong el pasado 03 de septiembre del 2014, donde le pedía enviara al estado de Veracruz elementos de la Gendarmería Nacional luego de que el personal de la Secretaría de Seguridad Pública se encuentran señalados por parte de personas que han sido víctimas de la delincuencia como los perpetradores de tales delitos.

El vocero oficial del gobierno del estado y director de Comunicación Social, Alberto Silva Ramos, respondió a través de un comunicado de prensa enviados a los medios de comunicación con fecha de 12 de septiembre del año en curso, en el expresaba que la Gendarmería Nacional no sería enviada por parte del gobierno de Enrique Peña Nieto, luego que el gobierno tendría [como lo hizo el 21 de octubre del 2014 en un majestuoso evento en la Macroplaza del Malecón] su propia seguridad con elementos de “alto” nivel, los cuales se llamarían “Fuerza Civil”, por lo tanto, no se requería del grupo de elite nacional.

Pese a su resistencia, el día de ayer arribaron al estado de Veracruz, 450 elementos de la Gendarmería Nacional quienes tienen la comisión de vigilar y brindar seguridad en los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014, los cuales se llevarán a cabo en los municipios de Veracruz, Boca del Río, Xalapa, Córdoba, Coatzacoalcos y Tuxpan.

En una opinión muy personal, puedo advertir que la desconfianza es general con relación a cualquier elemento que porte un uniforme oficial. Es decir, la mayoría de los ciudadanos no tienen ningún tipo de confianza a quien vista algún uniforme ya sea del Ejército Mexicano, la Secretaría de Marina, Seguridad Pública y actualmente de la “famosa” Fuerza Civil. Al menos en lo que se refieren al cuerpo policial de Arturo Bermúdez Zurita, han sido señalados de manera constante de haber participado en acciones que van en detrimento de la sociedad. Por lo que la llegada de la Gendarmería Nacional tampoco le garantiza en lo absoluto a los veracruzanos que el tema de la inseguridad en el estado se subsane.

Pero regresando al punto inicial amable lector, la llegada de estos elementos al estado, pone de manifiesto que al gobernante estatal le dan un “tapón de boca” desde la mismísima Presidencia de la República. El gobierno federal pretende con este hecho, garantizar al menos la seguridad en los municipios sedes. Los elementos de Seguridad Pública a cargo de Arturo Bermúdez Zurita, tendrán que pensarla dos veces al intentar orquestar una fechoría en contra de los atletas, los visitantes, los acarreados que asistirán a la inauguración, como también a todos aquellos veracruzanos que asistirán sin la promesa de alguna torta, pingüino o frutsi a presenciar de las diversas disciplinas que competirán en dicha justa deportiva.

Veracruz: una fosa clandestina

Quienes habitan en el estado de Veracruz han padecido en carne propia toda la historia negra de la inseguridad y su resurgimiento. Todos los veracruzanos conocen a detalle los antecedentes, saben y han constatado que desde el gobierno de Fidel Herrera Beltrán, la delincuencia se sintió muy cómoda para poder orquestar las más bajas y ruines acciones en contra de la ciudadanía.

Cientos de personas han encontrado la muerte a manos de supuestamente bandas delincuenciales, aunque existen muchas –muchísimas- evidencias quienes acusan a los propios elementos de la Secretaría de Seguridad Pública de ser los perpetradores de las detenciones ilegales en contra de la población.

Las localizaciones de fosas clandestinas en diversos puntos de la entidad han horrorizado a la sociedad veracruzana. Las autoridades hasta el día de hoy, jamás han otorgado resultados sobre la identificación de los cuerpos en estado de putrefacción que han sido sustraídos de éstas y poderles permitir a sus deudos la posibilidad de poder enterrar a sus muertos y llorarlos por las siniestras acciones.

El día de ayer, se reportó sobre el hallazgo de siete personas, las cuales estaban en el interior de varias fosas localizada en el municipio de Pueblo Viejo. Hasta el momento la Procuraduría General de Justicia en el estado a cargo de Luis Ángel Bravo Contreras no ha realizado alguna declaración al respecto. Cómo siempre la omisión del estado se pone de manifiesto.

Doloroso y preocupante es para las familias de personas de desaparecidos conocer sobre estos hallazgos, pues saben que no tienen la garantía de saber si entre los restos estarán sus familiares –los cuales muchos tienen hasta más de 10 años de desaparecidos- entre los cuerpos exhumados.

En una publicación de la revista Forbes pone a Coatzacoalcos, como uno de 10 ciudades más inseguras en el país. La negación del procurador General de Justicia en el estado, Luis Ángel Bravo Contreras no se hizo esperar, quien desestimó la publicación extranjera al aludir que dicha información no contaba con el sustento y manifestó: “Cada quien puede hacer las mediciones que quiera, hay libertad de expresión en Veracruz”.

Veracruz mantiene un alto índice de periodistas asesinados, por lo que la dicha declaración podría considerarse como una burla para los medios informativos locales. Ninguno de estos crímenes han sido esclarecidos, por lo que pone de manifiesto a la entidad veracruzana, como uno de los estados más inseguros para ejercer el periodismo.

En el preámbulo de los Juegos Centroamericanos y del Caribe 2014, dicho hallazgo en Pueblo Viejo, deja como nuevo precedente para la prensa internacional sobre la situación que prevalece en Veracruz. La negación de las autoridades ante los hechos se puede considerar como estéril y está si, sin fundamento o sustento.

Efectivamente como continuamente declara el gobernador del estado donde advierte que en Veracruz “no pasa nada”, hace ver que efectivamente no sucede nada pero para esclarecer oportunamente dichos crímenes. Ni tampoco pasa nada para demostrar algún tipo de preocupación por parte de las instancias procuradoras de justicia en implementar serias líneas de investigación donde se conozca a detalle quienes son los autores materiales e intelectuales de la barbarie que vive el estado veracruzano.

Tristemente para Veracruz, la ola de inseguridad se ve confirmada con los hallazgos de nuevas fosas clandestinas y lo triste, es constatar cómo el gobierno de Javier Duarte de Ochoa en vez de investigar, se dedica a criminalizar a la víctimas aludiendo a ellos, como activos integrantes del crimen organizado con sólo mirarlos. Acto irresponsable y pueril.