Miedo a la oscuridad, rasgo evolutivo

El miedo a la oscuridad podría deberse a un rasgo arraigado en nuestra genética desde mucho antes que nos volviéramos una especie dominante gracias a la tecnología.
Antes de la tecnología, nuestros antepasados eran víctimas de depredadores apenas caía el sol, nuestro miedo a la oscuridad podría derivarse de ese instinto de supervivencia que aún se encuentra escrito en nuestro código genético. Es en la noche cuando muchos depredadores sales a cazar y es también cuando más vulnerables nos sentimos los humanos, pues nuestra visibilidad (el sentido en el que más confiamos) se encuentra limitada.

miedo-a-la-oscuridadNuestros antepasados debían mantenerse a salvo durante la noche, si no lo hacían, morían. Con esto el miedo a la oscuridad y a la noche se fue transmitiendo hasta llegar a hoy en día en algo que se traduce como una simple ansiedad y no como algo de vida o muerte (en la mayoría de los casos).

Ante la inexistencia de depredadores en las ciudades, nuesra imaginación tiende a llenar ese vacío para justificar el miedo sentido con monstruos y fantasmas, en parte se debe a las películas de terror el que pensemos que algo se encuentra ahí acechando, pero los filmes básicamente siguen la misma regla con la que juega nuestro cerebro, es por eso que nunca muestran directamente a la criatura estelar, porque dejan que nuestra imaginación llene el resto y nos produzca aún más ansiedad.

En 2012, la Universidad de Toronto en Canadá afirmó que el miedo a la oscuridad no es como una sensación de pánico cualquiera, la reacción que se lleva a cabo en el cerebro es más bien una sensación de estar al límite, que era justo lo que nuestros antepasados necesitaban para salir corriendo. Es decir la sensación de adrenalina e inseguridad que nos produce la oscuridad es una reacción natural del cerebro que prepara el cuerpo para escapar en caso de peligro y lo logra sometiéndonos en un estado de ansiedad.

Por ende sentir miedo a la oscuridad no es rasgo de debilidad, al contrario es un rastro de un instinto que asegura una mayor posibilidad de supervivencia, sin mencionar que es algo que se puede combatir con razocinio en muchas ocasiones.