Fuera de Foco

silvia NuñezPor: Silvia Núñez Hernández

Dime de que partido eres y te diré de qué cojeas

Por medio de inbox muchas personas me preguntan si soy priísta, panista o morenista. Mi respuesta es, no creo en los partidos políticos, pero existe uno realmente que me horroriza que me involucren preferencialmente: el PRI.

Puedo considerar que desde a temprana edad tuve la fortuna de tener un padre que nos inculcó a mis hermanos y a mí el gusto por la lectura. De niña leía títulos muchas veces no muy idóneos para una persona de temprana edad por ser literaturas dedicadas a personas intelectualmente más elevados. Pero eran las interesantes lecturas que mi padre tenía, por lo tanto, me motivaba a tomarlos y bebérmelos en corto tiempo. Todo ello me dio la oportunidad de incentivar mi interés de leer todo lo que caía en mis manos y ello, me permitía tener un razonamiento más claros y más elevados a diferencia de otros chavales de mi edad.

Cuando cursé la universidad siempre tuve el acierto de incentivarme informativamente. En mi mochila siempre tuve la preocupación de cargar con mi libro, mi periódico La Jornada y la revista Proceso, los cuales tenía oportunidad de leer porque era clienta de los “totoleros”, como conocíamos el servicio de pasaje urbano, el cual a la fecha está cada día peor. Los priístas de la mesa directiva de la Facultad de Ciencias y Técnicas de la Comunicación de la Universidad Veracruzana –en donde por cierto entre ellos estaba el porro, Juan de Dios Sánchez Abreu- siempre nos tildaban a mi grupo de amigos y a una servidora- como “perredista” por nuestra tendencia a la izquierda y nuestra devoción a Heberto Castillo Martínez, quien en lo personal, considero que no existirá un hombre tan dedicado a la política con bases sólidas y una forma de vida realmente ética. Es una lástima que hombres lustros mueran.

El pasado 5 de abril fue su año luctuoso número 12 –su deceso fue en el 2004-. Era un hombre íntegro que seguramente si viviera en la actualidad en que se ha convertido la política –sobre todo en Veracruz- y principalmente su partido político –pues fue uno de los fundadores del Partido de la Revolución Democrática- seguramente diría que mejor se regresa a su tumba.

La alianza con su más acérrimo enemigo político sería para él como una literal mentada de madre. Hoy dicha corriente partidista decidió unirse al Partido Acción Nacional. Muchos dicen que es unir el agua con el aceite, pero considero loable la intención de unirse hasta con el diablo si es preciso, para sacar a los priísta de sus más de 80 años en el poder. El problema del PRD es ese. Que aquí en el estado jamás ha tenido bases sólidas, jamás ha tenido una preferencia electoral definida y siempre se ha sabido vender al mejor postor. Ayer lo hizo con el PRI, hoy con el PAN.

Javier Duarte intentó fracturar dicha alianza. No pudo. Ahora ha dedicado gran parte del dinero de los veracruzanos -por asesoría de uno de los hombres más corrupto de México y que hoy figura como dirigente nacional del PRI, el señor Manlio Fabio Beltrones alías “Buitrones”- a campañas de desprestigio en contra de acérrimo enemigo, Miguel Ángel Yunes Linares y al estéril proselitismo, Héctor Yunes Landa quien no convence y es atacado constantemente entre los usuarios de las diferentes redes sociales.

La política dicen muchos es un arte de servicio. Actualmente luego de mucho andar, luego de 26 años de periodismo, puedo resumir que no existe en verdad candidato idóneo el día de hoy. Reviso el cuadro de candidatos y puedo asegurar que no existe un aspirante digno y que pueda realmente representarnos. Existen candidatos con “carrera” más de corrupción que política. Existen candidatos que son buscados por los partidos políticos por su “popularidad”, aunque jamás se les haya visto algo que pueda inducirnos o creer que harán algo por la ciudadanía.

La silla es de oro tanto para la gubernatura como las curules que los candidatos son capaces de golpear mediáticamente, de calumniar, de interferir llamadas telefónicas, de enviar gente a perseguir a sus contrincantes para caerles en actos de fraude y de corrupción y pagar millonarios recursos a medios de comunicación oficiales para poder reproducir campañas difamatorias en contra de sus adversarios.

El dinero que se roban es tan jugoso que abren la cloaca para aventarse las heces fecales y los únicos perjudicados son los ciudadanos. El poder lo utilizan quienes lo integran para beneficios personales y políticos. Un ejemplo es la “flamante” iniciativa enviada por parte de Javier Duarte de Ochoa y que los serviles priístas le avalaron en donde aprobaron la eliminación del fuero para la figura de gobernador y alcaldes municipales. Todo es para las nuevas administraciones y jamás para el mediocre gobierno que administra este sujeto. Tampoco para los diputados locales y para la figura del fiscal ya sea en el estado y regionales.

Espeluznante, indignante. Esto es lo que nos provoca un deseo inmensurable que el PRI ya termine de largarse del estado de Veracruz. Una cosa si tengo definido, pese a que no tengo filial con ningún partido político, pues considero que ninguno merece mi preferencia por su historial criminal –porque robar es ahora un crimen-; pero puedo también asegurar un dato importante, que si algo he tenido claro desde que mis 18 años a la fecha, es que el PRI me produce animadversión por su tropelías. Nunca, el PRI ha sido merecedor de mi voto. Me declaro técnicamente antipriísta por aquellos que mantienen dudas y eso no quiere decir, que tenga amigos –tropa nadie importante políticamente hablando- priístas. El concepto de la marca me saca urticaria y puedo asegurar que todos los “poderosos” que yo conozco y que desafortunadamente he tenido que entrevistar porque mantienen una responsabilidad de servidores públicos, son mediocres, corruptos, negligentes, ignorantes –aunque existen muy contados que cuentan con una inteligencia nefasta como la que tiene Fidel Herrera Beltrán- defraudadores, rateros, en fin, aunque pareciera que estoy describiendo a Javier Duarte y su administración, podemos decir que no es así, porque en todas las administraciones en donde el PRI ha gobernado, mantienen a los mismos nefastos y los reciclan de un sexenio a otro.

En otros partidos políticos existirán gentuza así. No lo dudo. El problema que su negligencia aún no hemos tenido la dicha de padecer. El PRI siempre ha gobernado el estado.

P.D. Luego de que a Javier Duarte, Amadeo Flores, Héctor Yunes Landa y al propio “Buitrones” se les cayó la campaña de pederastía en contra de Miguel Ángel Yunes Linares, ahora están sacando videos en donde remueven el tema de la defraudación del ISSSTE. En serio señores priístas, pónganse a intentar que levantar a su candidato, porque creo que los únicos votos que tendrá es de su cejuda hija, esposa y parientes cercanos.

Pregunta para Héctor Yunes Landa:

¿No le da vergüenza Héctor Yunes de ser tan infeliz? No se justifica su enfermo deseo de ser gobernador y olvidarse de los valores más importantes que es la familia. Me dirá lo que quiera –aclaro Yunes Linares no es santo de mi devoción antes de que empiece a crearse maripositas mentales- pero al menos dentro de mi familia y código de ética que siempre mi madre y mi padre nos inculcaron es que a nuestro estirpe se le defiende hasta con sangre.

Mi madre fue afortunadamente muy allegada a la familia Yunes. Mi madre es de Soledad de Doblado y mi abuela era vecina de la señora Graciela Linares. Y en verdad, puedo resumir que tanto su madre como la señora Graciela -madre de Miguel Ángel Yunes Linares- eran personas honorables y de una educación a prueba de todo. ¿Dónde aprendió a ser tan miserable y cobarde con su familia? Carajos, usted más que nadie sabía la verdadera historia sobre la calumnia que Javier Duarte y Manlio Fabio Beltrones le estaban perpetrando a su primo hermano y la secundó. Con calidad humana está hecho.

Si algo tenía claro que jamás le daría mi voto por la defraudación que le hizo a los ancianos de la Caja de Ahorros el Modelo en Cardel, puedo decirle que a personas tan espeluznantes como usted, jamás, jamás, podría conceder mi más preciada arma: mi voto.